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A park scene with numerous trees, a grassy field, and a strong blue tint, featuring a red lens flare.

Un Control de Plagas que no pone en peligro a la Fauna Silvestre

Blog

Mi visión como experto en biodiversidad urbana

Durante mucho tiempo, el control de plagas urbanas y la conservación de la fauna silvestre se han visto como dos fuerzas en constante conflicto. Uno buscaba eliminar; el otro, proteger. Sin embargo, hoy ese paradigma está cambiando drásticamente. Quienes trabajamos sobre el terreno sabemos que las ciudades no son masas de asfalto inertes, sino ecosistemas complejos y muy vivos.

Como biólogo, mi carrera siempre ha tenido un norte claro: proteger la fauna urbana y, al mismo tiempo, mitigar los riesgos que conllevan las plagas. Junto a mi equipo, nos hemos propuesto transformar la gestión de plagas. Queremos que lo que antes era un instrumento químico contundente y ciego se convierta en una ciencia precisa, consciente y respetuosa.

Una vida dedicada a la conservación de la Fauna Urbana

Mi viaje empezó en las aulas, donde adquirí mi base académica licenciándome en Biología (especialidad en zoología) y cursando una Maestría en Ingeniería Ambiental. Necesitaba entender los engranajes del mundo natural para poder protegerlo.

Durante más de dos décadas, he dedicado mi día a día al estudio y protección de las aves urbanas y de otras especies en peligro, como el erizo europeo. En este camino, he tenido la suerte de colaborar activamente con organizaciones ambientales de referencia como Galanthus y las sociedades ornitológicas española y catalana (SEO/BirdLife e ICO).

Fue precisamente este profundo respeto por la biología de la fauna silvestre lo que me llevó a la industria del control de plagas. Entré en Anticimex porque vi la oportunidad de llevar mis ideales de conservación a gran escala. Hoy, desde mi rol como Product Manager de Biodiversidad y miembro del Comité Técnico Global de la compañía, tengo la oportunidad de influir en los protocolos internos de múltiples continentes, impulsando nuestro compromiso de reducir drásticamente el uso de biocidas nocivos.

El Proyecto de los Parques de Barcelona: aprender a coexistir

Uno de los proyectos que más me enorgullece liderar fue una iniciativa pionera en 37 parques del Área Metropolitana de Barcelona, en colaboración con Galanthus. El objetivo era tan simple como ambicioso: diseñar un protocolo de control de roedores sostenible que protegiera activamente la biodiversidad local.

Para lograrlo, implementamos un método utilizando al erizo europeo (Erinaceus europaeus) como nuestra "especie indicadora". Monitoreamos de cerca sus movimientos y hábitos, especialmente en zonas como Montjuïc, una montaña icónica en el centro de la ciudad donde su población no para de crecer. Con estos datos en la mano, modificamos por completo el diseño y la ubicación de las estaciones de cebo en los parques con actividad de ratas.

¿El resultado? Garantizamos que la fauna silvestre local quedara totalmente a salvo de cualquier exposición accidental.

El éxito fue inmediato. La actividad de las ratas cayó en picado, mientras que la presencia de especies no objetivo aumentó. Este proyecto ha transformado la forma en que el Ayuntamiento de Barcelona gestiona sus espacios verdes, demostrando que se puede depender mucho menos de los químicos. Mi meta ahora es replicar este éxito en muchos otros municipios.

El Proyecto del Halcón Peregrino: de la extinción a ocupar la Sagrada Família

Si tuviera que elegir el proyecto más icónico y visual de mi carrera, sin duda sería el Proyecto de Conservación del Halcón Peregrino en Barcelona. Lo codirijo desde 1998 junto a mi gran colega de investigación y Director General de Anticimex España, Josep Valls.

Debido a la presión humana, los halcones peregrinos llegaron a desaparecer por completo de nuestro cielo urbano. Hoy, gracias a años de esfuerzo, contamos con 15 parejas reproductoras en la ciudad. Una de las parejas más especiales ha instalado su nido en las mismísimas torres de la Sagrada Familia de Antoni Gaudí. Verlos allí es profundamente simbólico: es la fusión perfecta entre arquitectura y naturaleza, algo que el propio Gaudí siempre plasmó en su obra.

Desde Anticimex España financiamos las cámaras de monitoreo especializadas que vigilan estos nidos. De hecho, hace poco tuvimos la oportunidad de salir en un segmento de noticias con motivo de la visita del Papa León XIV al templo, donde pude explicar al público el comportamiento de estos animales y el enorme beneficio ecológico que aportan.

Four people band a bird on a tiled rooftop overlooking a city skyline.

Biocontrol: dejar que la naturaleza haga su trabajo

En el corazón de todo lo que hago hay un concepto clave: el biocontrol. Consiste, básicamente, en aprovechar las relaciones naturales de depredación para gestionar las plagas de forma orgánica.

Siempre digo lo mismo: la ciudad es un hábitat ideal para una rapaz de acantilado como el halcón peregrino. Si fomentamos sus poblaciones, las ciudades ganan de forma natural un aliado infalible contra la sobrepoblación de palomas urbanas.

Aun así, reconozco que mi día a día nos sitúa en el centro de debates ecológicos muy complejos: la recuperación de especies extinguidas por el ser humano frente a aquellas que se desplazan por el cambio climático. Además, nos enfrentamos a la constante amenaza de las especies invasoras, lo que nos exige una bioseguridad extrema.

Hace solo unos días, por ejemplo, me llamaron urgentemente del Puerto de Barcelona junto a mi compañero y experto en termitas, David Mora. Teníamos que inspeccionar un contenedor de carga sospechoso de albergar termitas de Formosa, un género invasor tremendamente destructivo que aún no se ha registrado en España. Detectar y neutralizar estas amenazas justo en la frontera es, hoy en día, el nivel más alto y crítico de preservación de la biodiversidad urbana.

Un alegato por las ciudades del futuro

Mi experiencia me ha demostrado que el futuro de la salud ambiental de nuestras ciudades depende de metodologías especializadas y basadas rigurosamente en datos. Demostrar que las especies indicadoras pueden dictar los protocolos de todo un municipio no es solo teoría; es una realidad.

Hemos logrado elevar el control de plagas para convertirlo en una rama de la biología de la conservación aplicada. Estoy convencido de que, cuando se junta la pasión, el respaldo corporativo y el rigor científico, la fauna silvestre y los ciudadanos no solo pueden compartir espacio, sino coexistir en perfecta armonía.

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