Grillos

Grillos

La principal molestia de este animal en las casas es su canto en la noche.

El grillo doméstico (Acheta domestica) suele vivir en el exterior, por ejemplo en zonas de basuras, pero frecuentemente se puede introducir en casas durante el otoño quedándose indefinidamente en ellas. En las casas se suelen esconder en grietas o agujeros oscuros y calientes. Suelen mantenerse cerca de las chimeneas, en cocinas y en sótanos.

El grillo de campo (Acheta assimilis) también vive en el exterior pero frecuentemente también invade casas, alimentándose de basura y de una gran cantidad de materiales textiles. Prefieren las zonas de pastos a las viviendas, pero se introducen en ellas cuando las condiciones del exterior son desfavorables (frío, calor o lluvias frecuentes). Les suelen atraer las áreas iluminadas durante la noche. Ocasionalmente, pueden afectar los cultivos de maíz, trigo, judías, alfalfa o de otros vegetales por alimentarse de ellos.

El ciclo reproductivo de los grillos presenta tres fases diferenciadas: huevo, ninfa y adulto.

Las ninfas son los individuos que eclosionan de los huevos y son muy parecidos a los adultos excepto por su tamaño más reducido, la ausencia de alas y su inmadurez sexual. El ciclo se inicia con el apareamiento.

Los grillos adultos presentan dimorfismo sexual, es decir, diferencias morfológicas en función de si son machos o hembras. Los machos son más pequeños que las hembras, y al final del abdomen poseen dos pequeños apéndices.

En cambio, las hembras son de mayor tamaño y presentan al final del abdomen un tercer apéndice bastante largo (puede llegar a medir hasta 2 cm) conocido como ovopositor, y que usan para inyectar los huevos dentro de la tierra.

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