¿Qué es el control de plagas actual?
Durante décadas, el control de plagas en España se ha entendido como una actividad correctiva: detectar un problema, inspeccionar, aplicar un tratamiento y comprobar el resultado. Esta etapa estuvo muy vinculada a las siglas DDD —desinfección, desinsectación y desratización— y a una operativa donde el producto químico tenía un papel protagonista.
Hoy el enfoque ha cambiado. El sector se rige por la gestión integrada de plagas, la sanidad ambiental, la monitorización remota, el análisis de datos y la inteligencia artificial. Esta evolución responde a una combinación de regulación, profesionalización, restricciones al uso de biocidas, exigencias de trazabilidad y madurez tecnológica.
Desde nuestra experiencia en Anticimex, esta transformación se ve con claridad: los clientes ya no buscan únicamente eliminar una plaga, sino reducir el riesgo, anticiparse a los problemas y contar con evidencias objetivas (datos) de que sus instalaciones están bajo control (diagrama 1).

1. De los plaguicidas a la gestión del riesgo
Un punto de partida clave fue el Real Decreto 3349/1983, que ordenó la fabricación, comercialización y uso de plaguicidas en España, con el objetivo de prevenir riesgos para la salud pública (1, 2).
Posteriormente, el Real Decreto 1054/2002 introdujo el marco de evaluación, autorización, registro y comercialización de biocidas, alineado con la normativa europea. Este paso supuso una visión más rigurosa sobre sustancias activas, usos autorizados, exposición humana e impacto ambiental (3).
Finalmente, la consolidación llegó con el Reglamento (UE) nº528/2012, que establece que los biocidas no deben comercializarse ni utilizarse si no están autorizados conforme a la normativa, reforzando el principio de precaución y protección de la salud humana, animal y ambiental (4, 5).
Esta evolución ha empujado al sector desde una visión centrada en el tratamiento hacia una disciplina más amplia: la gestión del riesgo y la salud ambiental.
2. Profesionalización y trazabilidad
La digitalización no puede entenderse sin una profesionalización previa. El Real Decreto 830/2010 (4) reguló la capacitación necesaria para realizar tratamientos con biocidas, reforzando la competencia técnica del personal aplicador (6).
También ha sido relevante el Registro Oficial de Establecimientos y Servicios Biocidas —ROESB—, gestionado por las comunidades autónomas, que ordena la actividad de empresas y establecimientos vinculados al uso profesional de biocidas (5, 7). A ello se suma la norma UNE-EN 16636:2015, que define los requisitos para los servicios profesionales de gestión de plagas, incluyendo evaluación, recomendación, control, prevención y competencias técnicas orientadas a proteger la salud pública, los bienes y el medio ambiente.
En paralelo, la primera gran digitalización fue el paso del papel a los registros digitales, certificados electrónicos, mapas de puntos de control e históricos de incidencias; dado que, en sectores como alimentación, farmacéutica, logística o sanidad, esta trazabilidad es clave para demostrar control. En el ámbito alimentario, el Real Decreto 2207/1995 (8) ya destacaba la importancia de los sistemas de autocontrol y del análisis de riesgos para garantizar la higiene de los productos alimenticios (3).

3. Gestión integrada de plagas: la base del cambio
La digitalización encaja de forma natural con la gestión integrada de plagas (IPM), que combina medidas preventivas, higiénicas, estructurales, físicas, biológicas y químicas para reducir la dependencia de insecticidas y/o rodenticidas. La literatura científica sobre plagas urbanas subraya la necesidad de combinar estrategias para reducir riesgos, presión de selección y aparición de resistencias (9, 10).
En la práctica, el objetivo ya no es solo tratar una infestación, sino entender por qué se produce; y, aquí, la tecnología aporta valor porque permite objetivar la actividad, medir tendencias y priorizar acciones. Pero el dato no sustituye al experto: lo potencia.
4. Sensores, IoT y monitorización remota
La segunda gran ola de digitalización ha llegado con sensórica inteligente, trampas conectadas, cámaras, redes IoT (Internet of Things) y plataformas capaces de emitir alertas en tiempo real.
En roedores, la monitorización remota permite detectar actividad sin depender exclusivamente de visitas periódicas. Un estudio publicado en Sensors en 2023 (11) presentó un sistema basado en nodos IoT con tecnología LoRa para monitorizar infestaciones, transmitir datos a la nube y generar indicadores objetivos antes y después de las medidas de control (11).

La investigación también avanza en cámaras y aprendizaje automático. Un trabajo publicado en Frontiers in Ecology and Evolution en 2024 comparó cámaras trampa con modelos de machine learning frente a trampeo vivo para monitorizar roedores, observando mayor probabilidad de detección y menor esfuerzo operativo en el contexto estudiado (12)
En insectos, las tecnologías de detección automática incluyen sensores infrarrojos, acústicos, visión e inteligencia artificiales. Las revisiones publicadas en Agriculture y Sensors señalan que estos sistemas pueden mejorar la detección y monitorización, aunque todavía presentan limitaciones según especie, entorno, calidad de imagen y disponibilidad de datos (10, 11)
En Anticimex, esta transición se viene produciendo desde 2012, cuando se iniciaron las primeras pruebas y testeos para este tipo de sistemas, reflejado en soluciones de monitorización continua como Anticimex Smart, orientada al control digital de plagas 24/7 mediante sensores conectados, información constante y combinación de tecnología con experiencia técnica (13)

5. Inteligencia artificial: detectar, clasificar y predecir
La inteligencia artificial introduce un cambio cualitativo: permite pasar de la simple recolección de datos a la interpretación avanzada de patrones. Puede analizar información procedente de sensores, capturas, imágenes, históricos de actividad, condiciones ambientales y estacionalidad para identificar relaciones difíciles de detectar manualmente.
Su papel puede resumirse en tres niveles:
Detección automática: identificación de actividad mediante imágenes, sensores o patrones de movimiento.
Clasificación: apoyo en la identificación de especies, tipos de actividad o niveles de riesgo.
Predictibilidad: anticipación de zonas o momentos con mayor probabilidad de actividad.
La literatura científica sobre IA e IoT aplicada al control de plagas apunta a la detección temprana, la identificación automática y los sistemas de apoyo a la toma de decisiones, aunque insiste en la necesidad de datos de calidad, validación en condiciones reales y supervisión técnica (11)
Sin embargo, debemos tener muy en cuenta que la IA no sustituye al técnico. Un algoritmo puede señalar una anomalía, pero no siempre identifica la causa raíz: una arqueta rota, una puerta abierta, una mala gestión de residuos o una mercancía contaminada. La decisión final debe seguir apoyándose en inspección, conocimiento de especie y criterio profesional.
6. Sostenibilidad y nuevo valor para el cliente
En España, la digitalización está estrechamente ligada a la sostenibilidad. Diferentes asociaciones profesionales ligadas al control de plagas han destacado que sensores inteligentes, monitorización en tiempo real, aplicaciones móviles, inteligencia artificial y robótica están ayudando al sector a reducir el impacto ambiental y adaptarse a un escenario europeo más exigente en el uso de productos químicos (14, 15).
En el control moderno de plagas ya no se evalúa solo la ausencia puntual de organismos nocivos, si no también se valora la reducción del riesgo, la prevención de reinfestaciones, la minimización del uso innecesario de biocidas, la trazabilidad y la protección de personas, instalaciones y medio ambiente. Ahí está uno de los grandes cambios del sector: el valor ya no reside solo en la intervención, sino en la capacidad de acompañar al cliente en la gestión continua de su riesgo ambiental.
Conclusión
La digitalización del control de plagas en España es la consecuencia natural de una profesionalización progresiva: regulación y evaluación de biocidas, capacitación profesional, registros oficiales, gestión integrada, monitorización remota e inteligencia artificial.
El objetivo no es digitalizar por digitalizar, si no decidir mejor: intervenir antes (proactividad), reducir riesgos, minimizar el uso innecesario de biocidas, documentar actuaciones y proteger con mayor eficacia la salud pública y el medio ambiente.
Desde mi posición en Anticimex España como empresa líder del sector, veo esta transformación como una oportunidad para elevar el nivel técnico: menos improvisación, más prevención; menos tratamientos genéricos, más decisiones basadas en datos; menos reacción, más anticipación.
La inteligencia artificial marcará una parte importante del futuro, pero la clave seguirá siendo la misma: buen diagnóstico, profesionales competentes y una visión integral del riesgo. Ahí es donde la digitalización deja de ser una tendencia y se convierte en una verdadera herramienta para la sanidad ambiental.
REFERENCIAS:
1. El Registro Oficial de Establecimientos y Servicios Biocidas en las CC.AA: Ministerio de Sanidad - Áreas - Coordinacion entre Administraciones - El ROESB
2. Real Decreto 3349/1983, de 30 de noviembre, por el que se aprueba la Reglamentación Técnico-Sanitaria para la fabricación, comercialización y utilización de plaguicidas: BOE-A-1984-1791 Real Decreto 3349/1983, de 30 de noviembre, por el que se aprueba la Reglamentación Técnico-Sanitaria para la fabricación, comercialización y utilización de plaguicidas.
3. Real Decreto 1054/2002, de 11 de octubre, por el que se regula el proceso de evaluación para el registro, autorización y comercialización de biocidas: BOE-A-2002-19923 Real Decreto 1054/2002, de 11 de octubre, por el que se regula el proceso de evaluación para el registro, autorización y comercialización de biocidas.
4. Real Decreto 830/2010, de 25 de junio, por el que se establece la normativa reguladora de la capacitación para realizar tratamientos con biocidas: BOE-A-2010-11157 Real Decreto 830/2010, de 25 de junio, por el que se establece la normativa reguladora de la capacitación para realizar tratamientos con biocidas.
5. Reglamento (UE) nº 528/2012 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 22 de mayo de 2012, relativo a la comercialización y el uso de los biocidas: BOE.es - DOUE-L-2012-81145 Reglamento (UE) nº 528/2012 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 22 de mayo de 2012, relativo a la comercialización y el uso de los biocidas.
6. Zhu, F.; Lavine, L.; O’Neal, S.; Lavine, M.; Foss, C.; Walsh, D. Insecticide Resistance and Management Strategies in Urban Ecosystems. Insects 2016, 7, 2.
7. Miteco 2026: BIOCIDAS
8. Real Decreto 2207/1995, de 28 de diciembre, por el que se establecen las normas de higiene relativas a los productos alimentarios: https://www.boe.es/buscar/doc.php?id=BOE-A-1996-4449
9. Ahmed, S., Marwat, S.N.K., Brahim, G.B. et al. IoT based intelligent pest management system for precision agriculture. Sci Rep 14, 31917 (2024). https://doi.org/10.1038/s41598-024-83012-3
10. Cardim Ferreira Lima, M.; Damascena de Almeida Leandro, M.E.; Valero, C.; Pereira Coronel, L.C.; Gonçalves Bazzo, C.O. Automatic Detection and Monitoring of Insect Pests—A Review. Agriculture 2020, 10, 161. https://doi.org/10.3390/agriculture10050161
11. Lai, S.-C.; Wang, S.-T.; Liu, K.-L.; Wu, C.-Y. (2023). A Remote Monitoring System for Rodent Infestation Based on LoRaWAN. Sensors, 23(9), 4185. https://doi.org/10.3390/s23094185
12. Hopkins, J.; Santos-Elizondo, G. M.; Villablanca, F. (2024). Detecting and monitoring rodents using camera traps and machine learning versus live trapping for occupancy modeling. Frontiers in Ecology and Evolution, 12, 1359201. https://doi.org/10.3389/fevo.2024.1359201
13. Anticimex España: Anticimex Smart | Control Digital de Plagas 24/7 - Anticimex
14. Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2023 (Seguridad Alimentaria): Aesan - Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición
15. Asociación Nacional de Empresas de Control de Plagas (ANECPLA): Quiénes somos
